Se trata de un mecanismo de protección invisible que rastrea cosas y personas en tiempo real con chips RFID, que pueden tener el tamaño de granos de arena
La Oficina Federal de Investigación de Estados Unidos (FBI, sigla en inglés) desarrolló un nuevo sistema de defensa inteligente del perímetro, de vigilancia y protección, que utiliza la tecnología de identificación por radiofrecuencia (RFID, sigla en inglés) para rastrear y controlar a personas sin que éstas se den cuenta. Se trata de un mecanismo propio de películas como la saga de James Bond o Misión Imposible, pero que ahora permitirá controlar en el mundo real los robos del personal en las empresas u organizaciones o casos de espionaje.
La tecnología RFID es un sistema de almacenamiento y recuperación de datos remoto que usa dispositivos denominados etiquetas o tags RFID (en la foto, un chip). El propósito fundamental de esta tecnología es transmitir la identidad de un objeto (similar a un número de serie único, como los códigos de barra) mediante ondas de radio.
Según informa la revista Industrywizards.com,
el sistema del FBI, bautizado como Nox Defense, combina la tecnología RFID con el registro de imágenes de vídeo de alta resolución.
El resultado son unos gránulos de fibra óptica microporosos, imperceptibles a la visión, que se iluminan cuando son expuestos al rayo láser asociado a las cámaras de vigilancia.
Con las manos en la masa
Un ejemplo del funcionamiento de Nox Defense fue publicado en la revista ComputerWorld: un empleado que pretende robar información confidencial de su empresa penetra en secreto en una cámara de seguridad.
Allí roba planos o archivos y los introduce en un maletín. Lo que el ladrón no sabe es que a sus zapatos se han adherido, mientras cometía el robo, cientos de diminutos chips RFID que habían sido esparcidos por el suelo de la cámara de seguridad, para protegerla.
Cuando, más tarde, el empleado pasa por un lector RFID cercano a la puerta principal de su oficina, este lector detecta los chips en sus zapatos, y hace saltar la alarma para alertar que el individuo ha accedido a la cámara de seguridad. Los servicios de seguridad recibirán una alerta a través de telefonía móvil para que puedan seguir, en directo y a través del teléfono, el desarrollo del robo.
El sistema Nox Defense, creado para el FBI por la compañía SIMPLYRFID, funcionaría de manera “clandestina”, en redes sin cable, cuya instalación sería cuestión de tan sólo unos minutos, se explica en la web de SIMPLYRFID.
El equipo de vigilancia puede instalarse en las paredes, los techos, en los suelos o en el mobiliario típico de las oficinas. Se trata por tanto de un sistema de protección invisible que rastrea las cosas y personas a tiempo real con las siguientes herramientas: los chips RFID (que pueden tener el tamaño de granos de arena) y un sistema de control por cámaras de vídeo complementario.
Según declaraciones de Carl Brown, presidente de Nox Defense, a ComputerWorld, sólo con las cámaras de seguridad no se tiene un sistema de vigilancia efectivo: puede grabar a miles de personas cada día pero no sabe qué información visual resulta importante.
Sin embargo, con la tecnología RFID puede conocerse cuándo se ha movido algo o alguien que lleve incorporado algún tag RFID, y entonces se puede registrar el video correspondiente a ese momento y lugar, para encontrar las imágenes necesarias.
Pro y contra
Brown explica que los chips RFID, o chips espía, son perfectos para la vigilancia clandestina. Los lectores de RFID pueden esconderse en una oficina o en un almacén, y los tags RFID se pueden colocar en los productos de las compañías o de las propiedades, e incluso en las tarjetas de identificación de los empleados. Los ladrones, los intrusos o el personal no podrían percatarse del sistema de rastreo.
Si un empleado se llevara, por ejemplo, un televisor de plasma de la tienda o del almacén para el que trabaja, y ese equipo tuviera incorporado un chip RFID, éste informaría a seguridad cuando el equipo se ha movido, la compañía revisaría los archivos de vídeo digital de dicho momento y sección del almacén, y se podría detectar finalmente el robo y su autor.
Los tags RFID tienen un costo muy bajo, lo que convierte a esta tecnología en muy barata. Según Brown, es lo suficientemente baja en costos como para que se puedan etiquetar muchísimos objetos (o esparcir muchos tags en un espacio concreto) a buen precio, lo que garantizaría el control de los movimientos de las cosas y de la gente a través de un espacio determinado.
Los tags pueden ser de un tamaño de hasta 2 centímetros, lo que hace sencilla su instalación y su disimulo. Con ellos, según la web de SIMPLYRFID, lugares como almacenes, oficinas, hospitales o cárceles anticiparían delitos sólo con definir el área de vigilancia deseada.
Pero la discreción e invisibilidad del sistema entrañan el riesgo de atentar contra la privacidad de cualquiera, ya que la empresa señala que el sistema de espionaje en polvo es utilizado ya por los servicios de espionaje en el mundo entero, si bien el mercado comercial está limitado por cuestiones de seguridad.
La finalidad comercial principal es la prevención del robo, por lo que Nox Defense propone difundir estos polvos espías en escaleras, entresuelos y servicios públicos, los lugares preferidos por los empleados desleales para perpetrar sus delitos. Asumiendo que el sistema atenta contra la vida privada, el Nox Defense añade que sólo esparcería los polvos espía en los servicios, pero que las cámaras permanecen fuera para detectar cualquier anomalía delictiva.
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