Finanzas | Miercoles 16 de Julio de 2008

El crash financiero global se refleja en el mercado local Guardar

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El colapso de dos pesos pesados, Fannie Mae y Freddy Mac, puede generar caos en el sistema financiero internacional. Pese a que la Argentina no accede al mismo desde hace años, el impacto se refleja en la evolución de las acciones de bancos locales. La visíon de los expertos

El crash financiero global se refleja en el mercado local

Se teme que el derrumbre de dos pesos pesados como son Fannie Mae y Freddy Mac (responsables de casi la mitad de las hipotecas en los EE.UU.) produzca el caos en el sistema financiero. Los números impresionan: aglutinan 5,2 de los 12 billones de dólares que mueve el controvertido mercado hipotecario estadounidense, muy complejo y desregulado.

Ambos grupos empezaron a caer con fuerza en bolsa el pasado 7 de julio, después de que Lehman Brothers asegurara que entre las dos podrían necesitar hasta u$s75.000 millones en los próximos meses.

Sin embargo, Paulson aseguró el martes en el Senado de Estados Unidos que las firmas planean no recurrir a las medidas ofrecidas por el Departamento del Tesoro, al tiempo que Bush insistió durante una rueda de prensa en la necesidad de que, por el momento, las firmas mantengan su actividad como empresas privadas.

Según opina Juan Pablo Vera, de Tavelli y Cía. S.A, la coyuntura puntual del sector financiero americano es que la tratan de encapsular dentro del propio sistema, pero los coletazos se dan a nivel mundial. Porque es el sistema financiero de la economía más grande del planeta, entonces, es imposible que no haya contagio.

Puntos Importantes
  • A principios de año se pensaba que el sistema financiero se recomponía a mediados de 2008. Ahora se piensa que podrían recomponerse a fines de 2009
  • En dicho mercado, las pérdidas de cotización dentro del sector financiero de los Estados Unidos son del orden del 80%
  • Desde principios de año, las acciones de bancos que cotizan en el Merval cayeron alrededor del 40 por ciento


“A principios de año se pensaba que el sistema financiero y el mercado se recomponían en el segundo semestre del 2008. Ahora se piensa que podrían recomponerse a fines de 2009. Se corrió el calendario un año. Cuando la crisis supuestamente estaba quedando atrás, recrudeció con más fuerza”.

“Evidentemente, hay un trade ofF de acciones financieras y el riesgo se ha elevado, hay una aversión al riesgo financiero que se va encadenando día tras día en un efecto dominó con final incierto.

Wall Street entró en una tendencia definida como bajista (bear market). Técnicamente, tiene que superar el 20% de caída desde el máximo de los últimos meses y ya lo superó.

En dicho mercado, las pérdidas de cotización dentro del sector financiero son del orden del 80%. Por ejemplo, Lehman cae 81% desde principios de año y Wachovia, que es el cuarto banco del país, un 74 por ciento.

Las hipotecarias no se quedan atrás, ya que Fannie Mae y Freddy Mac se derrumbaron un 80% desde principios de año. En este caso, como dicen que no va a haber beneficio para los accionistas, caen los papeles”, agrega Vera.

Estos números son un claro reflejo de la gravedad de la crisis y el temor del sector financiero en EE.UU., que se irradia al resto de las bolsas.

La crisis se refleja en el mercado local
Pese al ruido que genera esta crisis financiera a nivel global, aún el impacto en nuestro país no es directo. Una de las razones es que para la Argentina los mercados están prácticamente cerrados desde hace años.

No obstante, para los bancos locales desde principios de año se registró una fuerte caída en sus cotizaciones, que de alguna manera reflejan esta situación.

“Si a la crisis financiera en los EE.UU. se suma la coyuntura local, impregnada del conflicto entre el gobierno y el campo, constituye un cóctel explosivo”, acota el analista de Tavelli & Cía.

Otra cuestión importante es la tendencia: todas las bolsas del mundo llegaron a máximos históricos cuando se recuperó el mercado después de la crisis de las puntocom, que duró cinco años.

“Ahora podríamos estar entrando en una tendencia de 5 años de bolsa bajista. En el orden local, el Merval, desde principios de año cayó 11% sin contar la baja del martes y el Dow Jones cayó 17% desde principios de año”, informa Vera.

Para Vera, “en el largo plazo, el saldo es negativo. Acá el Merval está distorsionado por el sector petrolero. Pero el Merval Argentina duplica la caída. Los temores sobre los bancos en Estados Unidos se replican en los bancos locales, que son los mayores receptores de este temor.

Los bancos locales cayeron desde principios de año en el orden del 40%. Macro cayó 35%, Galicia 40% e Hipotecario 50 por ciento.

Para estas entidades, los primeros coletazos de la crisis subprime, más el contexto local es una "doble Nelson" imposible de superar”.

Pese a la intervención del gobierno de Bush, la ola no para
Muchas veces, ni las grandes decisiones de los gobiernos sirven para resolver problemas, que en el fondo son de incertidumbre.

El ejemplo más claro en estos días es el salvataje y la emisión de obligaciones por u$s3.000 millones de Freddie Mac. Pese a ello, sus acciones no paran de caer en Wall Street. Algo similar ocurre con las de Fannie Mae.

El salvataje dio lugar al pánico entre los inversores, y se extendió a los bancos más importantes. En la lista de las bajas abruptas se pueden contabilizar Washington Mutual, Wachovia, National City, etc. etc.

Pero la sensación de pánico podría incrementarse en las próximas semanas, cuando los bancos JPMorgan, Merrill Lynch y Citigroup anuncien nuevas pérdidas, correspondientes a sus respectivos segundos trimestres. Pero no serán las primeras, ya que entre las tres, ya han registrado quebrantos por un total de u$s73.000 millones.

El Tesoro respalda la ayuda pero niega dar cifras
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Henry Paulson, se negó el martes a revelar el monto del plan de salvamento de los gigantes del refinanciamiento hipotecario Fannie Mae y Freddie Mac, alegando la "dificultad" de determinar la dimensión del crédito necesario.

El plan puesto en marcha prevé un aumento temporario de la línea de crédito de u$s2.250 millones concedida por el Tesoro a los organismos de refinanciamiento hipotecario, recordó Paulson.

"La flexibilidad es la mejor manera de aumentar la confianza de los mercados" en ambos organismos y "también de minimizar los riesgos para los contribuyentes", añadió.

El plan, que requiere la aprobación del Congreso, prevé asimismo autorizar al Tesoro a comprar si fuera necesario, partes de ambas empresas.

Pese a todo, siempre hay optimistas
Los optimistas, que nunca faltan y que por lo general suelen mantenerse muy líquidos, para aprovechar las oportunidades que depara el mercado, insisten en que el sector corre mucho menor peligro que a fines de los 80 y principios de los 90, cuando cerraron más de mil instituciones respaldadas por la garantía de los depósitos.

Eso sucedió durante la crisis en el sistema de ahorro y préstamo para vivienda y costó rescates por u$s125.000 millones, según acota Mercado Digital. En la actualidad, la crisis implica hasta el 30 de junio, unos u$s 440.000 millones en depreciaciones y liquidaciones de activos.

A esta altura de la crisis, las dificultades crecen entre bancos locales. Según estimaciones privadas, el número de potenciales bajas va desde unos 150 a 7.500 bancos, en los próximos tres semestres, sin contar los que cerrarán sucursales o se fusionarán para sobrevivir.

Ahora muchos empiezan a ver con desconfianza a los bancos chicos y medianos. Hay uno hilo conductor a todos estos: el colapso inmobiliario.

¿Cómo sigue la película?
Según Agustín Cramo, analista de mercados internacionales, el tema de la crisis bancaria en EE.UU. es muy importante no sólo para la economía de ese país sino también para el mundo.

La crisis de Fannie Mae y Freddy Mac llegó a un nivel de gravedad mayúsculo. Pero se debe tener algo en claro: estos bancos no pueden quebrar. Suman u$s6.000 billones de activos, muchos de los cuales son hipotecas que compraron a bancos con problemas.

Si los bancos no quiebran, la pregunta es quien pagará los costos. Seguramente los accionistas y los contribuyentes americanos. Más allá de las pérdidas de capitalización, hay otros datos que marcan la gravedad del problema: la virtual desaparición de la securitización de títulos hipotecarios, ya sean hipotecas “AAA”, subprime o Jumbo.

Esta crisis sólo se resolverá, según la opinión casi unánime de los analistas, con certidumbre. Cramo es claro: “si no se genera certidumbre sobre el futuro del dólar, esto sigue y el deterioro será cada vez mayor” La pregunta es como se la genera en un mundo en el que:

  • Las commodities generan inflación
  • Existe preocupación prebélica en Irán
  • Indicadores europeos están en descomposición
  • Francia, Italia y España alientan bajas de tasas, afectadas por el desempleo y la crisis inmobiliaria

Alemania en otra sintonía
Podría verse beneficiada incluso por una baja de tasas. Vera concluye que “la importancia de contener esta crisis, pasa porque la economía a nivel global se nutre del crédito y si las compañías están en riesgo de insolvencia, repercute en el resto de los mercados”.

Se trata de la economía más grande del mundo y del mercado de capitales más desarrollado del mundo, por lo que a nadie le conviene que caiga. Todos los países tienen bonos del tesoro. No pueden aislarse del fenómeno, por lo que se deberán hacer movimientos combinados, por todo lo que implica esto sobre el dólar y la deuda americana que tienen todos los bancos centrales”.

En este contexto, según Cramo, la solución sólo vendrá de la mano del nuevo presidente de EE.UU. ya sea Obama o McCain. La cuestión es cuál será el grado de deterioro hasta enero.


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